¡Finalmente estoy volando e iniciando esta maravillosa experiencia!

Anoché he organizado una cena kebab y bebidas para celebrar mi viaje y para decir adiós a algunos amigos que también viajarán y que no se cuando volveré a verlos. Obviamente me aseguré que todo terminara a las 23:00, porque mañana debo despertarme a las 4:00, sobre todo porque ya no puedo utilizar mi auto y debo tomar el autobús a casa y el último sale a la medianoche. Mis planes fueron cambiados cuando Elio me ofreció llevarme a casa. ¿EL RESULTADO? He llegado a casa, como siempre, a la 1:00.

 La ansiedad del viaje no me ha permitido dormir para nada, y he pasado la noche caminando entre el baño y la cocina, por si acaso he olvidado empacar algo importanto. ¡NADA! He encendido el ordenador para visitar por una última vez mi correo electrónico y Facebook, y nuevamente intento dormir, pero tengo demasiadas ideas en mi mente. A las 4:00 mi padre me ha llamado por teléfono ¡y yo pretendo estirarme y me he levantado inmediatemente!

 La cara de mi padre es como la de “La Máscara” cuando observa a Cameron Díaz, está sorprendido de que me haya despertado tan rápidamente. ¿Estoy soñando o estoy despierto? se pregunta, mientras pellizca su brazo. El está en lo correcto, usualmente antes de que me levante de la cama, mi padre debe llamarme al menos tres veces ¡y a veces debe recurri a métodos extremos como tirarme un vaso de agua en mi cara! ¡Terrible forma de despertarse!

 He tomado un gran desayuno, como de Domingo de Pascua: melón, caffé latté (todo el café de la cafetera), yogur con cereales, ¡pan y Nutella!

He planeado una dieta, así que no me siento tan culpable, he elegido jugo de toronja en lugar de jugo de naranja, ¡pues contiene menos calorías!

Abro mi equipaje al menos diez veces, y decido agregar dos libros más: one de mi amigo Davide, y el otro de mi gurú: Ricky Martin.

Guardo el equipaje en el auto, me despido de mis hermanos que aún están durmiendo, y le doy un gran abrazo a mi madre. Me susurra en el oído que ya me extraña, y le doy un beso mientras le digo que también la extrañaré. Mi padre me lleva al aeropuerto Ciampino, y durante el trayecto me habla acerca de la electricidad que mi familia utiliza. Asiento con mi cabeza pero en mi cabeza digo groserías y mre pregunto porque conduce tan despacio, ¿solo 80km/h cuando la velocidad de la autopista es libre? Y solo en ocasiones pone el pie en el acelerador y sube la velocidad a 100 km/h, como si tuviera miedo de adquirir una multa. ¡Que paciente!

Llegamos al aeropuerto a las 6:00 y solo tengo 10 minutos antes de que el check-in del vuelo cierre. Le doy un abrazo muy fuerte a mi padre, mientras un policía nos reclama por parquearnos en la esquina, mi padre intenta explicarme mientras yo lo ignoro y tomo mi equipaje e ingreso al aeropuerto al estilo de Bridget Jones para hacer el check-in. Como siempre con RyanAir, hay una sola larga fila, así que rezo para que los otros pasajeros pasen rápidamente porque tengo un vuelo temprano. Cuando coloco el equipaje en la faja para chequearme, y le doy mi reservación a la agente con mi identificación, veo la hora: ¡6:09 am! ¡Un minuto más y hubiese perdido mi vuelo!

La agente me advierte que llevo dos kilos de exceso de equipaje, así que retiro todos mis libros, un kilo menos, ¡y así está bien!

 Me atravieso entre los pasajeros que van hacia Paris Beauvais, cuyo vuelo es 10 minutos antes que el mío, y escucho a la agente llamar mi nombre. Cuando llego al avión me comporto como un caballero, incluso con los hombres, así tengo tiempo de mandar mi usual y último “adiós” por mensaje de texto a mis amigos, y les pido que se mantengan en contacto por correo electrónico y por Skype (a pesar que, para ser honesto, he estado tendiendo problemas con Skype, pero lo he instalado de nuevo cuando llegué a Estocolmo.

 Como buen pasajero que soy, apago mi teléfono móvil cuando la agante revisa mi pase de abordaje. He planeado dormir duarnte las 3 horas de vuelo, pero como ustedes saben, al viajar con RyanAir: en cuanto comienzan a servir la comida, siguen las bebidas, luego las compras de puerto libre, después la lotería, seguida por la última ronda de bebidas. Reto a cualquiera a intentar dormir en esos vuelos!

 De cualquier forma, con todas esas distracciones, escribo mis últimas palabras hasta que ponga un pie en Noruega, ¡estamos aterrizando!

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