Lo siento, ¡Rygge no es Oslo!!

Un viaje acompañado por Gruñon y Dormilón

¡No tiene precio!

Costo Total del Viaje a Oslo: 385kr Norska = 50 euros. 

Tengo una cita con Mats a las 13hrs. Mats es un chico noruego que he contactado a través de Couch Surfing, un sitio que te permite encontrar hospedaje, por lo general un sofá (tal como lo indica la palabra Couch = Sofá), aunque en ocasiones puede ser una habitación, sin tener que pagar por el hospedaje. Adicionalmente, se hacen nuevas amistades, porque todos tienen una cosa en común: ¡La pasión por viajar!

El llegaría a encontrarse conmigo en su scooter donde yo este a las 13hrs! Al aterrizar en el aeropuerto Rygge, he ido al centro de información y he preguntado por un mapa de la ciudad para estudiar los mejores lugares a visitar en bus durante el viaje, y para preguntar donde está la oficina de cambio de moneda.

Desafortunadamente en ese aeropuerto no hay ni oficinas de cambio ni mapas del centro de Oslo, pues como en la mayoría de vuelos de Ryanair, este es un aeropuerto secundario, lejano al centro de la ciudad. Rygge de hecho no es parte del área de Oslo, y por lo tanto no tienen mapas.

Mientras que para cambiar monedad, he comprado algo en la cafetería del aeropuerto que me ha aceptado euros, y me ha entregado el cambio en Coronas Noruegas.

He ido a la cafeteria, pues de hecho necesitaba un café, spresso doble, que sin leche parecía “jugo de alcachofas”. He dirigido mi vista dulcemente a la mesera, y me ha cambiado 40 euros, no más, pero finalmente, es suficiente para dos días. Las últimas palabras famosas: Le he entregado 40 euros, que es equivalente a 300 Coronas noruegas, y solo el bus a la ciudad tiene un valor de 150.  

Y peor aún, el conductor, probablemente paquistaní o hindú, fue tan grosero, y me ha hecho sentarme en el asiento delantero, como si me llevara detenido, dónde ya se encontraba sentado un caballero que se encontraba durmiendo.

¡Que afortunado, me pregunto como lo hace! Detrás de mi, viajaban unas ancianitas que rumoraban acerca de las compras que harían cuando llegaran a la ciudad, pero cinco minutos mas tarde, Dormilón, que viajaba a mi lado, les ha dicho SHHHH, para callarlas, así que todos en el bus iba en silencio, durante el resto del viaje.

Me he vuelto hacia las ancianitas, con la misma expresión que en la película “Scream”, solicitando ayuda, las ancianitas se encogen de hombros y me ven con ojos de pena.