Los Indigentes También Viajan en Avión‏

De regreso a la salida y mientras camino sobre el puente, presto atención a las estatuas, e incluso me parecen “tolerantes”, pues hay una pareja de hombres, una pareja de mujeres, parejas heterosexuales e individuos. Me pierdo en mi mente mientras observo desde el puente, como la luz del sol me refleja cómo es posible que las personas estén tan al pendiente de los prejuicios, mientras deberían prestar más atención a cosas más importantes como las guerras, los desastres naturales, etc…

Tengo una cita con Erik a las 16:30. Tomo una ruta diferente del día que me he reunido con Mats, y rodeo completamente el área “Frogner”, llego a la Biblioteca Nacional, y pregunto si tienen acaso alguna exhibición fotográfico, el bibliotecario me muestra entonces el pasillo, que utilizan para artistas nuevos, ¡perfecto!. Aprovecho la conexión a internet. Un consejo para los viajeros: Para aquellos que desean utilizar el internet, las bibliotecas públicas son una manera muy efectiva de navegar en internet de forma gratuita. Continúo por la única avenida de villas y casas; escucho el sonido de un Maserati, y después ¡un pequeño Corvetter convertible rojo casi me atropella! Mi amigo se ha preocupado cuando de nuevo cruzo la calle y alguien me ha detenido diciéndome que moriré atropellado mientras cruzo la calle!

Al final de la avenida se encuentra Aker, el vecino donde construyen el puerto de Oslo, y donde los ferries zarpan. Del otro lado del puerto, se encuentra el Palacio del Premio Nobel de la Paz, cerca de un grupo de manifestantes. Me decepciona un poco el edificio pues se encuentra triste y gris, parecido al período del fascismo. Llego a la estación media hora tarde, pero Erik me ha dicho que ha llegado tarde también y que ha llegado apenas 10 minutos atrás.  Erik me comenta que hay una huelga en los aeropuertos a las 20 horas. Los vuelos domésticos fueron ya cancelados y puede haber retrasos. No me preocupo pues mi vuelo debe estar ya en el aire a las 20:05. Aún así Erik me advierte que llegue temprano para evitarme problemas y no perder mi vuelo. ¡No sería la primera vez! Cuando regreso a casa, recojo mis maletas y Erik me lleva en su auto a la estación donde el tren express me lleva al aeropuerto.

 

Afortunadamente no he tenido ningún problema, y llego a la máquina de chequeo y  tecleo mi código de reservación y después de imprimirlo entrego mi equipaje. Llego a las 19 horas con calma y espero por mi vuelo. A mi lado se sienta una chica extraña, con una camiseta con agujeros y maloliente, que viaja con una jaula con un gato, a primera vista parece una indigente, pero nunca antes había visto una indigente viajar en avión. Del otro lado se encuentran dos señoras mayores, que al contrario, están bien vestidas mientras platican entre ellas. Les pregunto si en el vuelo se servirá alguna bebida o comida, obviamente no me entienden y creen que les estoy preguntando acerca de confirmar el vuelo, niego con la cabeza y le pregunto al agene de la aerolínea que acaba de llegar, y me contesta que durante el vuelo solo ofrecerán café o té, el resto, incluso las bebidas gaseosas tienen un costo extra. El agente llama al vuelo y decido permanecer sentado mientras se reduce la fila, pero entonces otro agente se sienta frente a mí en su escritorio, y entonces me dirijo a él y me evito la fila. ¡Excelente! Antes de tomar el Heraldo Internacional tomo el Daegen Nyheter, el periódico sueco, para practicar mi sueco. Entre las noticios descubro que Hilary Clinton estuvo en Copenhagen ayer y que hoy viajará a Oslo para discutir los problemas políticos de Syria. El avión inicia su aterrizaje, Estocolmo ¡aquí voy!