¡Una prisión Cinco Estrellas y la Playa Sueca!

                 11/06/2012

 

five stars prisonDespués de varias días muy ocupado descubriendo capitales europeas que aún no había visitado, y saboreando las tradiciones italianas,  finalmente llegó un día para relajarme.

De hecho, después de un muy buen sueño, encontré acomodación en Londres y Nueva York, y me reporté con mis amigos, además de contarles mis aventuras de los últimos días. He chateado con mi hermano en Facebook, con la esperanza de que le cuente a mis padres, que todo marcha bien conmigo. Incluso en los días previos, cuando encontré a mi hermano en Facebook y le pregunté si tenía noticias nuevas, no obtuve respuesta.

Así que decidí llamar a casa y escucharlos. Mi intuición de que mi hermano no había comentado nada a mis padres sobre mí en los últimos días, fue confirmada, razón por la cual él no me dio ninguna respuesta.

Pasado el medió día, mi amigo y yo decidimos caminar hacia el centro, para poder saludar al mejor amigo de Fredrick, Martin, que trabaja en una tienda H&M, cuando se encuentra en Estocolmo.

Tenía curiosidad de conocer a Martin, pues había escuchado mucho sobre él, aparentemente él es un “adicto a los vuelos”, ¡incluso peor que yo!

Antes que nada, Martin tiene tres casas: una es Estocolmo, otra en Berlín y una en Estambul, y con la renta de estas tres casas, puede sufragar sus viajes.DSC01339_600x600_100KB

En Estambul trabajaba como traductor. Cuando regresó a Estocolmo trabajó para una cadena sueca de tiendas de ropa. Conocía a los propietarios, de esa forma le era posible tener un empleo extra sin ningún problema. Fredrick me ha dicho que durante el tiempo que trabajó como asesor de ventas en H&M, también estudiaba y fue así como lo conoció.

Martin es alto, de tez clara, con cabello castaño, pero sus rasgos son típicamente suecos: ojos verdes y una nariz puntiaguda que hacen su rostro parecer al rostro de un zorro. Puede sonar como una crítica, pero en realidad, es un cumplido.

DSC01334_600x600_100KBMartin me ha abrazado calurosamente, diciéndome que estaba ansioso por conocerme y que había escuchado mucho sobre mí.  Le he dicho lo mismo, pues Fredrick me ha hablado mucho sobre Martin; es su mejor amigo y tenía muchas ganas de conocerlo.

Desafortunadamente no hemos acordado conocernos en el mejor momento, pues unos minutos después de hablar acerca del departamento, Martin debe regresar a la caja registradora y no hemos podido despedirnos de él.

Antes de regresar a casa de Fredrick, el desea mostrarme la playa gay de Estocolmo. Obviamente el clima no es el mejor para nadar, pero solo la curiosidad por conocer algún lugar gay en Suecia, me interesan.

Llegamos a un gran parqueo dentro de un hotel, que en mi opinión debe ser de 5 estrellas. Pensar que alguna vez este edificio fue una prisión se me hace muy interesante. Debo admitir que si los prisioneros pudieran verlo ahora, no sentirían ningún miedo.

Cruzamos una densa arboleda sombreada por arbustos; una tenue luz nos muestra la antigua prisión: ¡un roscoso peñasco es ahora “la playa”!

Entre otras cosas, el tope de la colina, hace mucho viento y hace mucho frío. El clima no es el mejor, pero la playa está prácticamente desierta. Algunas sombras vagan entre los árboles, el equivalente a nuestras dunas.

Entre las rocas hay unas parrilladas desechables de aluminio, abandonadas. Fredrick me dice que duranteDSC01324 los fines de semana, especialmente cuando el clima es cálido, este desolado lugar está llenos de gente, porque está cerca de la civilización, pero conserva su entorno natural. Pareciera que las parrilladas fueron abandonadas después de ser usadas en organizados picnics y barbacoas entre amigos. Excluyendo el desierto, y las sombras que parecen buscar a sus presas como jacales; debo confesar que el lugar no está tan mal.

Puedes observar un paisaje de las islas de Estocolmo.  Aun así, encuentro difícil entender cómo obtuvieron la percepción de visualizarlo como una playa, ya que es un poco diferente a las nuestras.

Admiré la escena y luego ingresé al bosque con la Naturaleza que me ofrece, concentrándome más en la belleza de la corriente y la luz del sol penetrando a través de las hojas, en lugar de concentrarme en la otra “penetración”.

Caminamos por la marina y admiramos algunos atletas practicando Kayaking. Me recuerda a cuando practicaba kayaking en Copenhagen con mi amiga danesa Cecilia. Creo que es un deporte no muy extendido en los países escandinavos.

Regresamos a casa y comimos el supplì que cociné ayer y el salmón asado también. Mientras Fredrick calentaba la comida, hice uso de la lavadora de ropa y empaqué mi maleta. Mañana me voy; mi viaje a Escandinavia está a punto de llegar a su fin.

¡Tengo un vuelo mañana por la tarde, así que tuve una última chance de dar una última vuelta por Estocolmo!

Translated by Roberto Carlos