Ultima noche en Londres

DSC01583_600x600_100KBJusto detrás de la catedral de San Pablo, hay una casilla blanca, inmaculada, y en el centro no hay nadie, pero en la columnata hay oculta una multitud de pubs, donde la gente está tomando una copa. La zona en realidad la comparan con Wall Street en Nueva York; de hecho estamos en el distrito financiero de Londres, y después de las 6 p.m. los hombres de negocios, antes de ir a casa, se toman una copa con sus colegas. Los pubs en efecto están llenos de gente de traje y corbata y mujeres en trajes a la medida.

Mark me dice que este su lugar favorito. A pesar de la multitud, parece como si las columnas contuvieran el ruido, amortiguandolo, en medio de la plaza. Admirando el reloj de sol, siento una sensación de paz, es realmente inusual. Presto atención a los rayos tenues que tocan el reloj de sol y fijé los meses, las horas, el tiempo… ¡Wow! ¡El tiempo!

Son las 19:30 y tengo que estar en casa a las ¡8 p.m.! ¡Pensando en el tiempo se me olvidó por completo! Hay un tenedor en la carretera, donde Mark y yo nos separamos; yo voy al metro, mientras que él sigue a Brick Lane, donde sus amigos están esperando reunirse con él a las 8. Nos comprometemos a reunirnos de nuevo, cuando ambos regresemos de los Estados Unidos.

Cuando llego a casa de Alain, el chico mexicano abre la puerta, porque Alain está en la ducha, así que aprovechamos esta oportunidad para hablar el uno al otro en español. Anoche no tuve el placer de hablar con Luciano, en primer lugar porque no hablan Inglés y porque se había refugiado en su habitación; tal vez fue la influencia de Fredrick. Rompí el hielo y establecí una amistad con él – a mi manera sociable ahuyentado la timidez del joven mexicano.

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Su viaje está a punto de terminar, comenzó en Madrid, y luego a París. En Londres, Luciano está viviendo la última etapa de su viaje. Pero antes de partir hacia México quiso extender su estancia para aprender un poco de Inglés. Entonces le reprendí  porque si quiere aprender el idioma, debe tratar de hablar Inglés conmigo en vez de español. Después de que haya terminado su ducha, Alain tiene un menú de comida para llevar y nos pregunta que nos gustaría para la cena. Yo pedí salmón con salsa teriyaki, mientras que Luciano eligió pollo a la plancha con arroz pilaf, porque no se siente bien de su estómago.

Durante la cena Alain habla sólo de Italia: su experiencia de trabajo en Piemonte y sus vacaciones en la Toscana. Lo miro fascinado, emocionado de poder compartir mis puntos de vista con un italiano.

Él me confesó que recibe cientos de peticiones al día a través del sitio Couch Surfing, porque Londres es un destino popular, así como uno muy caro, sobre todo en este período en que esta el jubileo y en el que oyster cardhabrá los Juegos Olímpicos a finales de julio. Él quería recibirme porque tiene una especial simpatía por los italianos y me confiesa yo encarno el estereotipo positivo de los italianos.

Él prepara café estrictamente con Bialetti Moka, la mejor Moka en Italia y me deja ver la marca, como para subrayar la calidad del café. A pesar de la mención de café, empiezo bostezar  y ansiosamente levanto la mesa en la sala donde comíamos, que es la habitación donde duermo y espero que me dejen ir a dormir. No es muy tarde, pero mañana tengo que levantarme temprano: a las 6:00 esta ajustada la alarma del reloj y tengo que tomar el metro antes de las 7:00 a.m. No puedo llegar tarde, ya que es también una técnica para ahorrar dinero. En realidad, con la tarjeta Oyster antes de las 7:00 a.m. se considera sin tarifa, de 7 a.m en adelante está de ” hora pico de empleo” y cobran la tarifa normal. De todos modos tuve que salir a las 7:30 porque tengo el avión a las 11:00 ¡luego una media hora antes siempre es mejor!

 

¡Estoy deseando que llegue mañana, Nueva York ya voy!

Translated by Adrian Navarro