Vuelta en los años 60 con el avión con la hélice!

elica x toronoRespiro libertad después de que el encarcelamiento aparente. Veo por la ventanas exteriores del aeropuerto, que hace un tiempo maravilloso. Parece como si el tiempo hubiera regresado de vuelta. Eran las 11 a.m. cuando me fui de Londres y ¡he llegado al mediodía! Parece como si el tiempo se hubiera detenido, mientras que el avión ha hecho lo suyo. Sí lo se, sobre el jet lag, pero si te das cuenta de que sigue siendo el mismo día, ¡es increíble! Era como si hubiera recuperado la mitad de un día de mi vida. El vuelo a Newark es a las 17.30hrs y a pesar de todo ese tiempo en la aduana, me doy cuenta de que tengo más tiempo disponible.

 

Hago un recorrido por el aeropuerto, aun estando en la parte limbo de mi viaje. Ya puedo ver las diferencias entre la cultura europea y americana. A un hombre le están puliendo sus zapatos en una tienda. Me parece arcaico. Los limpiabotas, yo les veía solo en historia del cine. El aeropuerto se ve muy pequeño, incluso el Duty Free no era muy grande y los lugares para cenar, los puedo contar con los dedos de una mano, así que me dirigí a mi puerta, hasta que finalmente terminó en el ala opuesta a donde estaba antes, es de las últimos puertas, incluida la mía, la penúltima. En un minuto estoy en Canadá y luego me dirijo a estar en Texas:

Los pasajeros están un poco descuidados, cansados por el viaje y algunos vestidos muy al estilo de un DSC01594vaquero, del salvaje oeste. Aprovecho la oportunidad en este momento para escribir en mi diario hasta que anuncien mi vuelo. Este también es un vuelo de código compartido, pero la compañía me es desconocida: ¡Airflot!

Tan pronto como subo al avión y empiezo a prestar atención a las hélices que parecen pertenecer a ¡la primera guerra mundial! El miedo que había antes, de no ser capaz de tomar el avión, está siendo reemplazado por ¡que lo debo de tomar! Estoy ​asustado como si subiera escaleras maltratadas, dirigiéndome a la horca. Es la primera vez que tengo miedo a volar, nunca me ha sucedido antes. Esta vez el estrés se me nota y tomo respiraciones largas, mientras pensaba en ¡lo que el futuro depara para mí! Totalmente reemplace esto con un pensamiento mas serio: “Pero voy a tener un FUTURO”

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El avión sigue con la sensación de estar de vuelta en el tiempo, con la diferencia de que el primero se debió al jet lag, ¡pero ahora estamos hablando de 50 años atrás! Además, en consonancia con el estilo años 60 de la aeronave, la gente se viste en un estilo rústico, no como los jóvenes, que hacen alarde de la moda de su juventud. Aunque esta vez estoy en el medio del avión y la hélice que me dio el primer indicio de preocupación, se presenta justo en frente de mí, ¡como Nostradamus burlándose de mi destino!

Despega y después de unos minutos, la azafata sale a ofrecer café y té. Me tomo mi café aunque pense que debía tomar ¡un sedante en su lugar! En vuelo, el miedo desaparece, ¡gracias a Dios! El avión vuela a baja altura pero también gracias a esto, se puede ver el valle de lagos, las zonas verdes, que parecen tan fuertes y ardientes, gracias al maravilloso día.DSC01671

Decido terminar de escribir, estoy enganchado en el paisaje, el contraste de los lagos azules, ríos y el verde de los árboles, todavía sin madurar. Me reprocho mi prejuicio inicial hacia el avión. Miro fascinado aquel hélice, que ahora lo puedo comparar con una hélice vintage.

Disfruto cada momento y no me doy cuenta de que hemos llegado, hasta que las ruedas del avión tocaron el suelo.

¡Estoy oficialmente en Nueva York!

Translated by Adrian Navarro